21-06
Querido diario:
Como ya sabrás de anteriores
anotaciones, e esperado con miedo y con dolor a que llegara este día (último
día de curso). Mucha gente se preguntaba porque estos sentimientos ante el fin
de las clases. Muy bien he aquí la respuesta: Si estoy así, es por la maldita
mudanza. Yo soy una persona bastante tímida y algo introvertida, a la que le
cuesta mucho abrirse ante gente desconocida. Soy una persona que se aferra a lo
que tiene y a la que no le gustan en absoluto los cambios. Sin embargo mis
“queridos” padres (una vez más) no han pensado en mi opinión sobre este tema.
Ellos dicen que es una oportunidad única en la vida, que tendremos una casa
maravillosa, que seguramente yo encajo a la perfección en ese ambiente. Bla,
Bla, Bla… todo sandeces y mentiras, yo lo único que veo es una mini ciudad
aburrida, un lugar sin nada que hacer. La verdad es que la casa, por las fotos,
es gigante y muy luminosa, y se encuentra en un Barrio bastante verde. Pero…
sigue sin convencerme. Es muy difícil dejarlo otra vez todo atrás y comenzar de
nuevo.
Cuando se lo conté a mis amigos
me intentaron consolar diciendo que no pasaría nada que a nosotros no nos
separaría nada ni nadie, que ya hablaríamos por chat o por teléfono. Pero tengo
la extraña corazonada de que tras pasar un tiempo (quizá no días, ni semanas)
se irán olvidando de mí poco a poco…
Bueno he de dejarte, ahora toca
despedirme de todos ellos. Un par de lagrimillas, unos cuantos besos, otros
tantos abrazos, palabritas de despedida y acabará todo.
Siento ponerme tan melancólica
pero…
Bueno mejor dejo de escribir,
que cuando empiezo… no paro :S
Leah
"Shhhh..." dijo
ella llevándose un dedo a la boca. Me tendió la otra mano y avanzó en
silencio, con una sonrisa perturbadora en sus labios. Levantó un tapiz que se
encontraba en aquel pasillos oscuro que nos envolvía y presionó la pared que se
hallaba tras el. Esta se abrió y dejo al descubierto un pasadizo levemente
iluminado por el fuego cálido de las antorchas. Con un
suave empujón me adentró en el pasadizo.
Unas
suaves pisadas se escucharon en el pasillo principal. Ella saltó sobresaltada y
cayó sobre mi, empujándome hacia la pared mientras se cerraba la
"puerta". Su cuerpo estaba sobre el mio, y nuestros rostros a una
mínima distancia. Me sonrió y yo observé con cautela sus ojos castaños, que
brillaban bajo la luz de las antorchas.
Entonces
ella comenzó a susurrar:
"Quiero
que tú..."
Despertó sobresaltado. Sacudió la cabeza tratando de recordar algo más del sueño o por lo menos tratar de recordar el final de la frase que había pronunciado ante él. Suspiró exasperado, no entendía porque sus sueños últimamente no llegaban a su fin, no entendía el por qué se sus últimos sueños con esa chica.; sueños tan realistas que parecían vividos.
Desechando la idea de volver a dormir se puso en pie y bajo la oscuridad de la noche encendió en ordenador, cerró los ojos mientras, con impaciencia, esperaba que se cargase. El sonido de bienvenida inundo el silencio de la habitación, llevó la mano al ratón he hizo click en una carpeta con el nombre de "Ella". Abrió un word y comenzó a plasmar su sueño con palabras...
Desechando la idea de volver a dormir se puso en pie y bajo la oscuridad de la noche encendió en ordenador, cerró los ojos mientras, con impaciencia, esperaba que se cargase. El sonido de bienvenida inundo el silencio de la habitación, llevó la mano al ratón he hizo click en una carpeta con el nombre de "Ella". Abrió un word y comenzó a plasmar su sueño con palabras...
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